Comencé a escribir una noche de insomnio en la que sentí un profundo agradecimiento por tener a mi mamá y mi papá. Entonces salí de la cama en busca de una libreta y una pluma. Había una canción que me gustaba mucho y la tomé de base para escribirles una carta. Les decía que amaba que estuvieran conmigo. Yo les escribí con la intención de comunicarles mi sentir, pero a partir de esa experiencia me di cuenta del poder que tienen las palabras porque cuando la leyeron comenzaron a llorar. Desde entonces me ha gustado escribir, para desahogarme. Luego, en la preparatoria me enfrenté a otro tipo de escritura: la académica. Eso requería cierta estructura, lenguaje, reflexiones, etc. No me gustó. Yo escribía como pensaba y hablaba, porque solamente era un diálogo interno que tenía que ser comprensible para mí, era una escritura privada. Pero, escribir para que me lean otros, develarme intelectualmente, exponerme a la crítica, a ser corregida, etc. me resultó muy impactante. En prepa no m...
¡Bienvenido/a a Alquimistas del lenguaje, el blog del equipo del Centro de escritura y Argumentación (CEA): Casa abierta al lenguaje, de la UAM- Cuajimalpa: Casa abierta al tiempo. En este blog nos interesa compartir nuestros textos, debido a que, como colaboradores y compañeros de escritura, no solo nos interesa acompañar a otros en sus procesos de composición, sino también en explorarnos como escritores.