La relación que tengo con la escritura comenzó desde muy pequeña. En cuánto aprendí a escribir, practicaba hasta con las cosas más simples. Recuerdo que hasta les escribía las tareas a mis compañeras con tal de practicar. De igual manera, solía escribir diarios en los que contaba hasta las cosas más banales del mundo pero ¡me encantaba!
Recuerdo que también, a los 7 años, me gustaba bastante hacer cuentos; los escribía mientras dejaba que volará mi imaginación e incluso llegué a participar en concursos en la primaria en los que premiaban al mejor cuento. Lo gané en una ocasión, desafortunadamente no me lo regresaron y por ende no tengo registro de lo que escribí.
¡Soy una romántica empedernida! Me encanta escribir letras de amor -y desamor- a las personas: siempre me ha gustado escribir cartas. En persona suelo ser muy extrovertida, pero cuándo los sentimientos están de por medio, una carta siempre lo arregla todo. Es la fecha y suelo escribir cartas; a mí parecer es la manera más bonita de expresar y dejar palpado tu sentir y, en mi experiencia, la forma más sincera de decir lo que pienso y lo que las palabras orales no son capaces de decir.
Regresando al concepto anterior de letras de amor, siempre escribía las canciones en una libreta. Incluso tengo a la fecha, libretas especiales en las que escribía la letra de las canciones, ya que así era el modo más eficaz para que pudiera memorizarlas. Me quedaba horas pausando y retrasando la canción para poder escribir letra por letra y mi satisfacción más bella era cuando por fin terminaba toda la canción y podía cantarla -en ese momento era casi obvio que la había memorizado, después de todas las pausas hechas-.
Mi relación con la escritura es demasiado importante. Más ahora que estoy en una carrera en la que la lectura y la escritura es la puerta a muchas cosas que quiero desempeñar dentro del ámbito. Tengo una ambición con que las letras representen la voz y el sentido de los pensamientos y sentimientos. Que al momento de escribir se pueda expresar una voz interior que servirá al momento de su lectura ¡soy fiel creyente de que las letras escritas son la puerta perfecta que te deja conocer la personalidad, aura e incluso problemas de quien las escribe: la escritura como la ventana del alma.
Ana Victoria López Mellado
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