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Escritura más allá de las aulas

 Mi primer acercamiento con la escritura fue en la educación primaria. Si bien durante este período entregaba mayoritariamente tareas por encargo, tuve la oportunidad de participar en algunos concursos de cuentos. Nunca gané, pero disfruté mucho la experiencia.

Cuando llegué a la secundaria, mi rendimiento académico y mi interés por la escritura disminuyeron bastante. Para mí era mucho más interesante practicar deportes, tocar guitarra y tener mis primeras relaciones de noviazgo que sentarme a cumplir con mis obligaciones o dedicar a las letras el tiempo que le dedicaba durante la primaria.


Una vez que entré a la preparatoria, mi interés por los estudios en general y por la escritura en particular regresó con fuerza. Las asignaturas que más me ayudaron a encontrarme con las letras fueron Lengua Española, en primer año; Etimologías Grecolatinas, en segundo; Literatura, en tercero. Mi motivación en este aspecto me llevó a participar nuevamente en concursos de redacción y ortografía. Tampoco gané en este nivel, pero me satisfizo volver a la escritura más allá de las aulas.


Al terminar la preparatoria, comencé mis estudios en Ingeniería Eléctrica. Aunque el interés de la carrera estaba en la parte práctica y teórica desde una perspectiva rigurosamente científica, siempre procuré que mis trabajos y reportes de laboratorio tuvieran la mejor redacción posible. Tuve la fortuna de tomar muchas asignaturas de Física (Termodinámica, Electromagnetismo, Acústica y Óptica) con el ingeniero Gabriel Jaramillo, quien también tiene formación como profesor a nivel primaria. El profesor siempre ha insistido en la formación integral de sus estudiantes, más allá de la Ingeniería. Gracias a ese impulso, mi interés en la escritura creció bastante.


La licenciatura en Humanidades es mi segunda carrera universitaria. La primera vez que llegué a la UAM Cuajimalpa fue en el trimestre 15 P. En ese entonces, la universidad nos dió un par de semanas para realizar actividades con profesores del CEA. Esas dos semanas previas al primer día de clases mi grupo realizó varias actividades con Gina. Mayoritariamente repasamos cuestiones básicas de ortografía. Fue una actividad bastante enriquecedora. Hasta ese punto, ya contaba con un buen bagaje en cuanto a redacción y argumentación. Aún así, opté por cursar Español I en el CEA con la profesora Bertha para pulir mis bases. Lo aprendido en el CEA me ayudó a enfrentar mis cursos universitarios con relativa facilidad en cuestión de escritura. Durante este primer acercamiento a Humanidades, destacan mis experiencias con varios profesores: Michael Schuessler, Alejandro Estrella, Zenia Yébenes, Alberto Fragio, James Ramey, Sylvia Sosa, Sandra Rosenthal y Miruna Achim. Gracias a sus cursos, ejercité muchísimo mi redacción. El copioso contenido de sus cursos, además de ayudarme a crecer como redactor, me dieron una sólida formación en Ciencias Sociales y Humanidades.


Por cuestiones personales muy importantes, tuve que abandonar mis estudios en la UAM Cuajimalpa.  En 2018 tuve la oportunidad de retomar mis estudios, así que realicé mi examen de ingreso nuevamente y volví a Humanidades el trimestre 18 O. Mi primera experiencia en el CEA y mis asignaturas previas me ayudaron a cursar con promedio de excelencia mis asignaturas. También tuve el privilegio de tomar nuevamente el curso de Español como lengua escrita con Gilmar. Antes de la pandemia tuve la oportunidad de cursar nuevamente con mis antiguos profesores de Humanidades, más docentes que conocí durante aquel período. Entre ellos destacan Alejandro Araujo, Elizabeth Balladares, Agustín Mercado, Carlos Molina, Cristina Sánchez y Analise Richards. Durante la pandemia tomé clase con la mayoría de los docentes antes mencionados. También conocí a grandes académicos como Paulina Aroch, Carlos Illades y Claudia Miriam Chantaca. También conocí por mi cuenta la obra del académico español Jesús G. Maestro, en torno a la Teoría de la Literatura. Cada uno de estos nombres me ha dado un poco de sí para formar mi propio estilo de escritura. Realmente estoy agradecido por todas estas invaluables experiencias académicas.


Actualmente estoy por terminar mi proyecto terminal con el profesor Michael Schuessler. También estoy organizando todo lo necesario para realizar mis estudios de posgrado tan pronto termine mi licenciatura. Lo que más disfruto durante mi proceso de redacción es la organización previa de ideas. En este sentido, mi formación como ingeniero me dio un altísimo rigor para clasificar la información con la que cuento y, posteriormente, redactarla de manera coherente. Esta rígida metodología me es de gran utilidad para escribir trabajos académicos; sin embargo, tengo muchos problemas para realizar escritura creativa. Supongo que el amplio abanico de posibilidades que ofrece crear una obra literaria contrasta fuertemente con mi riguroso sistema.


La escritura ha jugado un papel fundamental durante toda mi vida académica. También pretendo vincular intrínsecamente mi vida profesional con la redacción y la argumentación. Mis proyectos a futuro están en la academia; particularmente, en la docencia y la investigación. Sin embargo, mi breve experiencia en el CEA me abrió la puerta a un nuevo interés relacionado con esta apasionante actividad.


José Javier Muñoz Mendoza





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