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Solía tener un diario con portada de Hello Kitty

 Yo probablemente comencé a escribir aproximadamente a los nueve años. Solía tener un diario con portada de Hello Kitty, en el cual escribía mayormente acerca de lo que me hacían sentir y pensar mis canciones favoritas, y en menor espacio, escribía sobre otras cosas como familia, amigos, etc. Así pues, sucedió en los primeros años, más tarde ya fuera aun en la primaria o ya en los años de secundaria, cuando nos pedían a los alumnos escribir cuentos, me gustaba escribir más de uno, me fascinaba escribir historias que yo inventaba. El poder inventar personajes y darles las características que yo quería siempre me hizo sentir muy bien. De igual forma, para el día de muertos, las calaveritas literarias no podían faltar, me moría de ganas por que llegara noviembre para escribir algunas de estas, de las cuales también escribir más de las que me pedían, me encantaba buscar rimas para crearlas, era fascinante y divertido.

Poco tiempo después, quizá dejé de hacerlo, pero entonces comencé a tener sentimientos por muchachos, y me di cuenta de que a través de la escritura podía decir todo lo que no quería expresar con mi boca. Así fue que escribí un montón de cartas y rimas a una persona especial, y así también comencé a escribir para mí, esta vez no era un diario, eran mis pensamientos de alegría o disgusto y después de hacerlo me quedaba con una sensación muy agradable.

Por aquellos años, me aferre a la idea de escribir una historia, algo como una novela, ya no algo de una o dos páginas, sino, algo más amplio que contara una historia con mayor detalle. Y lo intente, complete aproximadamente once páginas y quería continuar, pero aquella historia me aburrió y entonces me encontré con una aplicación o página web, que empieza con la letra W y es de color anaranjado. Ahí comencé a escribir de forma anónima y al ver que, a las personas desconocidas de la web, les gustaban mis textos continúe haciéndolo, mientras tuve tiempo, pues al llegar a la universidad ya no fue lo mismo.

En la universidad, descubrí muchas cosas nuevas. Inicialmente conocí a Gilmar, sus clases me dejaron fascinada y entonces descubrí el Centro de Escritura. En aquellos días quería ser tan buena con la escritura porque quería formar parte del centro de escritura, quería verme como Erick quien fue mi tutor en algunas de mis mejores visitas. Luego se atravesó la pandemia, y con tanto tiempo en casa descubrí que me encantaba escribir ensayos, aquellos ensayos argumentativos que solicitaban los profesores. Uno de esos profesores, llamado James, un día en clase de arte, nos envió a los alumnos una guía para escribir un ensayo de forma correcta, y cuando llegó el momento de la retroalimentación, recibí comentarios que no esperaba y me hicieron muy feliz, entre ellos, la posibilidad de incluirme en el centro de escritura. Finalmente, algunos meses después entonces fui invitada, y ahora estoy aquí, muy feliz de escribir, mejorar y acompañar a otros, mientras continúo aprendiendo.

Mariale





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