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Dar el mundo por sentado


La vida es solo una y hay que disfrutarla, nunca volveremos a ser así de jóvenes y es una gran edad para experimentar las cosas que el mundo nos ofrece. Las inmensas ganas de comerte el mundo a bocanadas y conocer todo lo que se pueda, explorar, probar, amar. Compartir la vida con familia y amigos que te hacen dar la mejor versión de ti, aprovechar los momentos con las personas que amas y demostrarles lo valiosas que son en tu vida, porque de eso se trata, de valorar lo que se tiene. Somos una mezcla de recuerdos propios y de los que nos van dejando las personas con las que coincidimos, aquellas cosas que nos enseñan mientras se conocen como costumbres, comida, tradiciones, experiencias, nuevos hobbies, palabras, abrazos, música.

Podría pensarse que los veintes es la mejor edad para “desperdiciar” el tiempo y lo es, porque podemos ser aventureros e indagar por nuevos lugares, recorriendo el mundo, descubriendo nuevas cosas de tu país e incluso tener una introspección, pero siempre teniendo en mente que se puede dar y conocer más. Las experiencias son para crecer, aprender de los errores y disfrutar de las victorias. Puedes hacer lo que te venga en gana, siempre siendo responsable. Mudarte a cualquier parte del mundo y tomar un empleo interesante. También, renunciar a lo que no te hace feliz y buscar algo que sí, porque hay que entender que aún estamos aprendiendo y que nos vamos a equivocar un montón de veces más, pero eso no es malo.

Lo mejor que tiene la vida es el amor, aquél que es puro y genuino, del que debemos estar rodeados. Amar, amarte a ti y amar las pequeñas cosas de tu cotidianidad, amar tu trabajo o tu carrera, amar a tu familia y amigos, porque son ellos quien te recatan de situaciones sinuosas. Convertir a las personas importantes en tu familia elegida, que sean tu lugar seguro, rodearte de las cosas positivas y aportar lo mismo a los demás, porque “the more I live I am convinced, everyone just wants to be in love” (cuánto más vivo más estoy convencido de que todos solo quieren estar enamorados. Más allá de las cosas materiales que poseamos o del capital económico, lo que más importa es la forma en la que dejas tus huellas en el mundo y en las personas que te conocen, eso es lo realmente valioso, crear recuerdos que al final de nuestra vida podamos atesorar y el cariño que la gente te brinde haciéndote saber que has logrado ser un impacto favorable en algún punto de su camino.

Así que recuerda decirle a quien lo necesite escuchar: tienes que vivir.


Wendy S. O. Olguin


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