Me
acostumbré a escribir con lágrimas en los ojos
con
una profunda pena en el corazón
y con
una alegría envolvente,
porque
quiero sentirlo todo:
el
amor, el dolor, la esperanza, la realización, la tristeza, el éxito.
Solo
que a veces,
hay
días,
En
los que todo me parece abrumador.
Tal
vez, es el don o la maldición
de
una sensibilidad reconocible entre los demás.
Me
acostumbré a escribir con los ojos vidriosos
porque
hay días en los que me canso de amar.
Amar
tanto que el corazón me explota
sin
recibir nada a cambio,
sin
condiciones,
sin
restricciones,
con
el miedo de que nadie pueda sentir lo mismo por mí.
Me
acostumbré a escribir con los ojos vidriosos
porque
hay días en los que el paisaje me parece maravilloso.
La
música, las pinturas, la arquitectura, las montañas, los árboles, el mar.
Ojalá
tuviera el tiempo de ver todo lo bueno.
Quisiera
comerme el mundo a bocanadas,
explorar
cada resquicio de la Tierra y saber:
que he vivido.
Wendy Olguin

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