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Autorretrato: un ejercicio de escritura

El día de hoy me pusieron a analizar mi cuerpo para un ejercicio de escritura. Después de hacerlo, me di cuenta de varias características que éste posee, pero que siempre paso por alto. En efecto, si “las nubes solo se mueven si uno las mira por mucho tiempo”,[1] de la misma manera, uno se da cuenta de la composición fisiológica de su cuerpo si se propone a mirar con detenimiento.

Así mismo, en esta actividad, me pusieron a hacer un ejercicio de introspección de mi personalidad, destacando al menos un rasgo de esta. Y pensándolo bien, “creo que mi mirada es como una alberca de olas”.[2] Es decir, un día estoy bien, al otro ya no tanto, un día estoy tranquilo y al otro ya no me conozco. Estoy seguro de que esto no es un trastorno de personalidad ni mucho menos. En realidad soy como cualquiera de mis compañeros del centro de escritura. Ellos, unos días están a la altura y a los otros están, pero a la mala hechura. Empero al final, todos tenemos una personalidad especial, esta es como una estela que es tan “brillante como una estrella”.[3]
 
Nota 1
Las frases entrecomilladas se refieren a frases que se dijeron espontáneamente en la clase impartida por la profesora Sofía Secín en el taller «OBSERVA(TE) Y ESCRIBE(TE)». Estas se referían a frases usadas muy comúnmente, además de ser sobreentendidas por el público en general e interpretadas como metáforas.

Nota 2
La referencia a mis compañeros no es nada personal ni mucho menos, sólo fue una idea que salió con espontaneidad humorística, sin ánimo de ofender a nadie. 

Eder Migueles García 

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